Puedes leerlo a partir de las
7:00 p. m.
O ya si quieres pelearte con el código de la página.
No me esforcé mucho en detenerte.
Hola. ¿Te gustó la sorpresa? Espero que sí.
Ya perdí la cuenta de cuántas veces he reescrito esta carta. Hay tantas cosas que quiero decirte, y creo que por fin encontré las palabras correctas.
Empecemos por lo fácil: tú me gustas.
(Quién lo hubiera visto venir).
Me gustas de muchas maneras.
Físicamente, me pareces hermosa.
Tus ojos tienen algo que me desarma, no entiendo el porqué o el cómo, pero siempre que me miras con ternura siento que estoy a tus pies; solo quiero preservar esa mirada.
Tus labios... ya te he dicho que quiero besarte, así que no me extenderé mucho; solo te diré que no sabes lo que me ha costado no mirarlos fijamente en muchas de nuestras conversaciones.
En lo emocional... bueno, aquí es donde está el meollo del asunto. Cuando pienso en ti, siento tantas cosas que chocan entre sí.
Siento una gran calidez que me arropa y, a la vez, un vacío que crece y crece porque no te tengo cerca. Una felicidad gigante por haberte conocido, pero que a veces se convierte en tristeza porque no puedo verte cara a cara. Y, sobre todo, una fuerte ilusión ligada a un miedo: ilusión por lo que tenemos y miedo a que desaparezca.
Eso es un montón de palabras. En resumen:
Me di cuenta de que no solo me gustas. Creo que me estoy enamorando de ti, Katherine, y quiero seguir explorando esto contigo. No te quiero para jugar ni nada parecido. Me gustaría que algún día pudiéramos estar juntos y hacer las cosas bien.
Aunque quería decirte algunas de estas cosas en persona, prefiero hacerlo aquí, porque existe la posibilidad de que nos veamos en tu casa y quiero que tengas claras mis intenciones. No quiero llegar ahí como un amigo más, porque tú dejaste de ser una chica más hace mucho tiempo para mí.
Como ya te dije, me ha hecho muy feliz conocerte. Me ha gustado mucho pasar tiempo contigo. Me ha gustado que me molestes de vez en cuando. Me ha gustado estar cerca de ti, aunque solo sea a través de una pantalla por el momento.
Para cerrar: no tienes que responderme nada de lo que te dije aquí. Solo quería que supieras dónde está mi corazón con respecto a ti. Si logré sacarte una sonrisa con esto o con la sorpresa, ya con eso soy feliz.
Aún no me decido si eres una sirena o una bruja, pero algo me hiciste para tenerme así.